Descontento y llamada Espiritual del Alma

Moldeados para la Perfección

21 Aug, 2026

Moldeados para la Perfección
Una señora a la que le gustaba comprar vajillas antiguas vio una hermosa tacita en un local. ¿Me permite ver esa taza? —preguntó la señora—. ¡Nunca he visto nada tan fino! Estando en sus manos, la tacita comenzó a hablar: —¡Yo no siempre he sido esta taza! Hace mucho tiempo solo era un montón de barro sin forma. Un artesano me tomó entre sus manos, me golpeó y me dio forma hasta que me desesperé y grité: ¡Por favor, déjame en paz! Pero el artesano sólo me dijo: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”. Después, el artesano me puso en un horno; nunca había sentido tanto calor. Me preguntaba por qué quería quemarme. El artesano solo decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...” Al sacarme, me puso en una repisa para que me enfriara. “¡Así está mucho mejor!”, pensé. De pronto, el artesano me tomó de nuevo, me cepilló y me pintó. ¡El olor de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaba. —¡Por favor, detente! —le gritaba—, pero él solo decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...” Luego, me metió nuevamente en otro horno, ¡era mucho más caliente! Yo rogaba que me sacara. El artesano sólo me decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...” Sentí que no lograría sobrevivir a ese horno. En ese momento en que me di por vencida, se abrió la puerta y el artesano me puso en una repisa para que me refrescara. Después de una hora, el artesano me dio un espejo y me dijo: —¡Mírate, esta eres tú! ¡Yo no podía creerlo! ¡Me veía hermosa! El artesano me explicó: —Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada, pero si te dejaba como un montón de barro, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente hubieras estallado. También sé que te molestó la pintura, pero sin pintar, tu vida no tendría color. Y el segundo horno era necesario, porque tu dureza no habría sido la suficiente. ¡Ahora estás terminada! ¡Eres lo que tenía en mente cuando te comencé a formar! Igual pasa con nosotros. Dios nunca nos va a obligar a que vivamos algo que no podamos soportar. Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros.
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